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SOBRE TECNICA LA PSICOANALITICA
Curso Breve

Recibido el 30 de setiembre de 2002

(Primera Parte)

Lic Sonia Cesio*

El procedimiento técnico del psicoanálisis comprende a las reglas concernientes al trabajo del terapeuta y el paciente en la situación analítica; y forma parte del cuerpo teórico de la misma.

Designa la modalidad de trabajo para llevar a cabo los encuentros entre la persona que consulta y el terapeuta. Se denominan entrevistas y sesiones, y dan cuenta de un desarrollo

respecto del trabajo terapéutico en el curso de un tratamiento.

Comenzaré por las primeras. La diferencia fundamental entre ambas es el tipo de intervención, desde el terapeuta; y el despliegue afectivo (llamado transferencial) desde el paciente.

Las entrevistas se emplean para el mutuo conocimiento del sujeto que consulta y el analista como personas reales; permite el despliegue de una serie de sentimientos (preferiblemente de simpatía al comienzo) y da una idea respecto de la posibilidad de establecer una relación con el otro. También es útil para la función diagnóstica.

PRIMERA ENTREVISTA: es de fundamental importancia, alli la persona que consulta pone en funcionamiento la fantasía inconciente de su enfermedad; el tipo de transferencia, y datos sobre lo que será el recorrido a través de la experiencia analítica.

EL CONTENIDO DE LA ENTREVISTA DESDE EL MATERIAL DEL PACIENTE

Ese contacto inicial posibilita el relato de aquello que el eventual paciente considera como causante de sufrimiento y limitante de su vida. Junto con el mismo van a aparecer transferencias de sentimientos. Se aclara que se utiliza el término 'transferencia' en el sentido de traslado, de trasponer afectos. Hablar de la situación problema conlleva a la emergencia de poderosos sentimientos; los más conflictivos aparecen como expresiones no verbales que dan cuenta de la modalidad vincular del sujeto (o sea, de la relación que establece con los otros), y que también aparece en el contacto inicial con el terapeuta. Dichos sentimientos pertenecen a la serie amor-odio (por eso la denominación positiva-negativa de la transferencia); y remite a las profundas huellas que han quedado de la relación madre/padre-hijo.

Repito un párrafo del trabajo ya publicado: 'transferencia designa a todo el complejo de sentimientos que la persona en análisis promueve en el terapeuta; la contratransferencia está referida al sentir del analista, que si bien tiene que ver con la problemática de su analizado, también involucra a su propia vida infantil. Por eso es de fundamental importancia el análisis de estos fenómenos, para poder devolvérselos al paciente en forma de interpretación analítica'.

En la primera entrevista es importante descubrir si hay transferencia positiva, que contiene afectos de orden amoroso (relacionada con sentimientos de ternura, de necesidad de ser comprendido y de familiarse con el lenguaje del terapeuta). En el analista se corresponde en la identificación con la problemática y el sufrimiento del consultante. La emergencia de lo detallado es favorable para el desarrollo del tratamiento.

Si es transferencia negativa, está relacionada con sentimientos de rechazo, desagrado y seguramente se homologa al terapeuta con un personaje odiado y temido de la historia personal. Esto tiene un pronóstico desfavorable (aunque hay que evaluar el cuántum); hay alta probabilidad de que esa relación terapéutica plantee muchas complicaciones (ya que se incrementa durante el tratamiento).

Este fenómeno es bidireccional, abarca tanto al terapeuta como al paciente. La diferencia está dada en relación a la posición que ocupa cada uno de ellos: el sujeto que consulta 'no es consciente' de estos fenómenos (no los conoce, los padece); en cambio, el terapeuta posee herramientas que le dan acceso al conocimiento de los mismos, y puede emplearlos para la comprensión de la situación y para desplegar un proyecto de trabajo.

Se denominan sesiones a los encuentros posteriores que ocurren con una frecuencia y una duración que ha sido previamente acordada con la persona que iniciará el tratamiento.

A la forma de trabajo se la denomina encuadre y contiene las reglas de trabajo.

SESIONES: La diferencia con las entrevistas es que el transcurrir es más frecuente (a eso alude su nombre: sesiones); se establece la continuidad del trabajo analítico personal y de la relación con el analista. Ese despliegue da cuenta de una familiaridad que se instala paulatinamente hacia el terapeuta y con el análisis, lo que permite la emergencia de fenómenos más profundos y menos conocidos por el paciente. Surgen sentimientos nuevos hacia el analista, que ocurren en ese contexto preparado para analizarlos; conductas curiosas, por ejemplo, llegadas tarde en una persona que generalmente llega puntual ; silencios abruptos en personas locuaces; puede aparecer el impulso a llevar diferentes elementos al lugar donde transcurre el tratamiento, etc. Tiempo atrás realizó su análisis conmigo una persona que se dedicaba a la música. En un período traía libros (muchos) con los que estudiaba; luego un equipo portátil de música; en una ocasión en que se iba de paseo, trajo una caña de pescar...

Con el transcurso del tratamiento descubrimos que esos objetos hablaban por su persona, decían aquello que aún no se podía mencionar con palabras.

Este es el momento para un fértil desarrollo de la relación transferencial-contratransferencial. Se despliega una 'trama' la relación analítica, que está impregnada de innumerables contenidos para descifrar; sostenida por el encuadre. El mismo abarca la especificación de: el/los días a trabajar, horario, lugar, las explicaciones sobre el modo de trabajo, la regla de abstinencia (que homologamos al 'como si'); la conducta a seguir en relación a la aparición de sueños, lapsus, ausencias, ocurrencias.

El encuadre correctamente utilizado (sin exceder del mismo), se convierte en sostén de la relación analítica porque le hace tope a la relación con el terapeuta, con sus permisos y prohibiciones (al establecer: esto si - esto no); preserva al analizado con respecto de sus propios impulsos y opera como reaseguro frente a la emergencia de la trama fantasmática, con la misma libertad que tendría un niño en su tiempo de juegos.

El establecimiento de reglas garantiza el trabajo, no así la simplicidad del mismo. Hay que recordar siempre la dificultad que promueve para ambos integrantes de la díada terapéutica la emergencia de recuerdos y sensaciones displacenteras con las que se lidirá, para hacer posible el análisis.

UTILIDAD DE LA ENTREVISTA PARA EL ANALISTA:

La narración del paciente da cuenta de varios aspectos, además de detallar su problema:

a) indica sobre el fenómeno de analizabilidad. Se infiere en relación con la posibilidad de la persona para detenerse a reflexionar sobre lo que escucha; sobre sus creencias o sus certezas. Es útil observar si puede dudar de ellas (recordemos que son parte de su enfermedad). Esta dinámica se basa en la interacción, o sea con las interrogaciones u observaciones del terapeuta en ese primer encuentro con el paciente;

b) la analizabilidad está directamente relacionada con el fenómeno de insight. El significado es más abarcativo que la traducción literal 'intuición' del inglés. Se refiere a estar abierto, tomar conciencia, aceptar una significación diferente.

Voy a usar un ejemplo concreto por su aporte didáctico. A la entrevista llega una persona que consulta porque 'lo envió el médico', pero que ella/él no considera que tenga problemas psicológicos. Es altamente probable que padezca serias dificultades de insight. Esto obstaculizará el tratamiento;

c) lo mencionado anteriormente se relaciona con la asociación libre. Si bien este mecanismo se desarrollará más profundamente a lo largo de la relación terapéutica, es necesario comprobar si existe 'antes' del establecimiento de la misma para saber cómo manejarse. Este proceso se estimula con la conocida expresión..." y a ud que le parece?"...

Hay que tener en cuenta que en un tratamiento analítico se privilegian las fantasías, ocurrencias, asociaciones, aunque aparentemente no tengan que ver con el tema que se está tratando en ese momento. Si la persona es analizable lo pondrá en funcionamiento rápidamente porque evoca al fantaseo infantil. Aquellos sujetos que posean una determinada rigidez de personalidad van a mostrar una seria dificultad al respecto.

El fenómeno de la asociación libre del consultante estimula a:

d) la atención flotante (recurso propio del analista), que vehiculiza finas percepciones para la comprensión del conflicto hasta otra profundidad diferente de lo planteado en el relato del paciente. Esto da lugar a una nueva interpretación del problema (diferente de la conocida desde el aspecto anecdótico y cotidiano).

Aqui un ejemplo sería: un sujeto cuenta una historia familiar que ocurre en la localidad de La Plata y el terapeuta asocia con 'la plata' referida al dinero; puede entonces preguntar sobre ello, o advertirle que además del conflicto con ese lugar seguramente tiene dificultades para pagar/cobrar ( por su trabajo, con el tratamiento,etc)

e) para señalarle cuestiones conflictivas al paciente hay que tener en cuenta al 'timing-tiempo'; éste se refiere al momento adecuado para comunicar algo nuevo. Implica que la persona pueda comprender ese significado en ese momento. Es útil recordar que el tiempo del inconsciente es diacrónico, que significa propio del INC: es siempre presente; por eso distorsiona (en ocasiones) a la conducta del sujeto. Hay dos recursos sencillos para comprender esta característica: a) pensar a las imágenes inconscientes como una foto, que siempre se mantiene igual; o b) pensar en un niño muy pequeño y lo imperativo de sus urgencias, especialmente al principio cuando no hay posibilidad de memoria de evocación.

Retomando la cuestión de las diferentes significaciones: es un aspecto de considerable importancia porque todos sabemos de su existencia, pero recargamos unas y dejamos fuera de la conciencia a otras porque nos plantean más problema: para ese paciente que tiene un conflicto que se desarrolla en La Plata, es más accesible pensar en eso que exponer otra preocupación más profunda, si se relaciona con la dificultad de ganar dinero, que a su vez está directamente relacionada con su autoestima y su autovaloración.

Conviene aclarar que al decir "es más accesible pensar en..." sólo apelamos a un estilo discursivo para la comprensión semántica, ya que la persona no es libre de elegir y por eso recurre al auxilio de un terapeuta especializado;

f) el principio de abstinencia, según el cual... 'la cura debe ser dirigida de tal forma que el paciente encuentre el mínimo posible de satisfacciones sustitutivas de sus síntomas. Para el analista implica no satisfacer las demandas del paciente ni desempeñar los papeles que éste tiende a imponerle. La finalidad de esta regla es favorecer la rememoración y la elaboración...'.

Cuando se pone en funcionamiento a este principio se advierte una sensación extraña por parte del paciente, y en ocasiones produce malestar al vivenciarlo como una conducta ficticia. Lo es en cuanto al tiempo presente (está pensada para revivir al pasado), pero no en cuanto al desarrollo del tratamiento. Establece un 'como si'. Para esto se explicitan los conceptos técnicos, ya que es necesario que ambas partes conozcan el método. A este acuerdo previo se lo denomina contrato analítico, que como su nombre lo indica establece normas para ambas partes. Si el consultante lo acepta y accede al tratamiento, cuando desconoce lo acordado nos indica que comenzó la batalla transferencial-contratransferencial. También una actitud sumamente 'obediente' da cuenta del mismo fenómeno;

g) hacer consciente lo inconsciente, permitirle el acceso del analizado a aquello que desconoce: esto se logra con interpretaciones por parte del analista, que además de esclarecer un conflicto promueve la reviviscencia del mismo.El fenómeno de revivir es diferente de recordar por su complejidad, ya que actualiza situaciones de dolor, frustración, rabia.etc. Y reactiva la situación de impotencia del sujeto en cuanto a la posibilidad de defenderse por sus propios medios.

Hay diferentes tipos de interpretación: la confrontación; y la interpretación a) de contenidos, y b) transferencial.

La confrontación

Como se deduce del término, es una intervención que apunta a confrontar una situación con otra, un sentimiento con otro, etc. Cuando se emplea este tipo de abordaje es porque se está trabajando en un nivel más superficial de la conciencia. La intencionalidad es que a partir de

dicha intervención emerja una idea, una asociación que se enlace con un contenido inconciente. Puede ocurrir en el mismo momento o aparecer luego un sueño que remita a la misma.

Un ejemplo sería: un analizado relata un tipo de sometimiento infantil padecido, una educación tan estricta que abundaba en 'exigencias abusivas'. Y luego, curiosamente aparece esa modalidad en la transferencia: el terapeuta tiene que estar siempre atento a la aparición de sus'exigencias abusivas'. Mostrarle ese fenómeno es confrontarlo con otra verdad: que, sin saberlo, en el momento actual le hace a los demás lo mismo que le hicieron a él.

La interpretación de contenidos

Se refiere a contenidos inconcientes que aparecen en la sesión y que en principio no se encuentran enlazados a significaciones profundas. Abre el acceso a las mismas.

Un sencillo ejemplo sería el de una persona que llega a su sesión y relata una noticia que la afectó profundamente, y el contenido está alejado (aparentemente) de su vivenciar personal.

Es importante indagar sobre su angustia, porqué es tan intensa, qué elementos de ese suceso le resultaron más impactantes, dándole así la posibilidad de pensarse a sí misma y aislar de esa forma al complejo personal e inconciente que le produjo tal conmoción. Ese el punto de partida para el análisis de un síntoma encubierto.

La interpretación transferencial

Es un concepto complejo y extenso, difícil de resumir en pocas palabras. Se refiere, naturalmente a aquellas que ocurren en el ámbito transferencial-contratransferencial y es conveniente que se realicen luego de un tiempo de iniciado el tratamiento. Esclarecen conflictos inconcientes que aparece en la relación transferencial, o sea que es percibido por el analista, y pertenece a la comunicación no-verbal (se superpone con el relato).

Un ejemplo sería: es de mañana, el terapeuta desayuna y lee el diario; se detiene en una noticia policial, que lo conmueve particularmente. Luego llega el primer paciente quien relata una situación personal muy dolorosa. El terapeuta advierte que piensa en la noticia policial con una intensidad inusitada, resultándole un esfuerzo prestar atención al analizado. Este es un dato sobre el contenido inconsciente de lo narrado por esa persona. Aparece en el analista en forma bizarra y desfigurada, como si fuera un sueño. El análisis de esas imágenes, junto con el material planteado le permitirán arribar a una interpretación útil.

Hay interpretaciones de otra naturaleza, aquellas relacionadas con los deseos amorosos que aparecen hacia la persona del analista; pero postergaré su desarrollo a la segunda parte de este seminario.

El acierto respecto de las interpretaciones se verifica observando el curso del análisis, junto con la profundización del mismo. Además, el analista siente una sensación similar al 'click' con la interpretación correcta, provocado por el efecto revelador de ese contenido que se hallaba reprimido.

LOS MECANISMOS DE DEFENSA DEL YO

Desarrollaré en forma suscinta el concepto relativo a algunos mecanismos defensivos que con su aparición obstaculizan el desarrollo de la tarea analítica.

Ellos son las defensas que preservan ante la vivencia de peligros inminentes; es un proceso defensivo que desarrolla el yo, instancia psíquica correspondiente a la segunda tópica descripta en la teoría freudiana.

La finalidad de su aparición es mantener una constancia y evitar el desequilibrio que provoca la emergencia de los afectos displacientes, que aparecen cuando el conflicto está relacionado con deseos opuestos (y entonces reactualizan una antigua prohibición).

En un análisis siempre hay una lucha entre el deseo (de naturaleza libidinal), y la defensa (impedir su realización). A este mecanismo se lo llama resistencia y obstaculiza el trabajo psicoanalítico. Los sucesos que dan cuenta de la acción de la resistencia son: los problemas con el encuadre, las llegadas tarde inevitables, enojos con el terapeuta, olvidos del horario de sesión,etc. Hay que recordar que son fenómenos inconscientes. Es con el trabajo de análisis que pueden acceder a la conciencia.

Vencidas las primeras resistencias se abre el camino al material reprimido. La represión es un proceso por el cual ciertas ideas (recuerdos), se mantienen fuera de la conciencia; pero estas ideas están cargadas de energía (afecto) y pulsan por salir y descargarse. Entonces aparecen los denominados 'retoños de lo reprimido', cuyo contenido es similar al sueño (por lo irreconocible). Es frecuente que aparezcan peleas en el trabajo, o con los hijos, o con la pareja, u otras alteraciones, en el curso de situaciones corrientes. Ese es el indicador de la aparición del 'retoño' que generalmente tiene relación con vivencias infantiles no resueltas de sometimiento, enojo, de problemas en relación con la autoridad, etc.

El trabajo analítico le da figurabilidad (le da forma y le pone palabras) para que acceda a la conciencia; aparece la posibilidad de pensar sobre 'aquella situación infantil' y la indefensión de entonces (que no es la de ahora); alli sobreviene la elaboración y es esperable que se resuelva el conflicto. Para posibilitar la emergencia de otro que permanecía oculto; esta vez con una nueva forma: la repetición de alguna vivencia dolorosa en el ámbito de la transferencia. Y queda expuesto nuevamente a la posibilidad de análisis. Todos estos fenómenos que pueden producir agobio, por el solo hecho de leerlos, agobian también al analizado. Por eso es tan difícil llevar a cabo en forma exitosa un tratamiento psicoanalítico. Pero vale la pena recordar que los motivos del cansancio y agobio no tienen que ver con la modalidad del trabajo de análisis, sino con los conflictos acarreados, que de no resolverlos, se repiten y se agravan a lo largo de la vida.

FORMACION PROFESIONAL DEL PSICOANALISTA

Para su formación completa y correcta, el profesional que decide ser psicoanalista necesita realizar un análisis personal, junto con la formación científica y la supervisión de sus primeros pacientes con alguien de mayor experiencia. En la experiencia de supervisión del material clínico, se aprende a comprender el lenguaje contratranferencial del material proyectado inconscientemente por el paciente en el ámbito de la sesión.

El análisis personal le permitirá acceder a la vivencia del inconsciente, a sus conflictos infantiles, a sus deseos desconocidos, a sus contradicciones, a sus propios conflictos transferenciales, que se constituirán luego en la herramienta privilegiada para el análisis de otras personas. No alcanza solamente con elegir deteminados autores y con la formación teórica. Es imprescindible tener la vivencia analítica desde el lugar de psicoanalizado.

DATOS A EVALUAR EN LA INICIACION DE UN TRATAMIENTO

Para comenzar un trabajo analítico y desplegar la estrategia adecuada es necesario evaluar:

1) la conciencia de enfermedad: se refiere al 'saber' de la persona sobre su propia incapacidad con respecto de determinados conflictos; si hay tolerancia suficiente para recibir ayuda, etc. Está directamente relacionado con la capacidad de insight. No tiene relación con la formación intelectual, sino con el funcionamiento psíquico regido por el proceso secundario;

2) la capacidad de simbolizar: se refiere al uso del lenguaje y los símbolos. Cuando hay una tendencia hacia la concretización, hay que tomarlo como un indicador de dificultades. En relación a las mismas se decidirá la modalidad de trabajo terapéutico;

3) el motivo de consulta: porqué desea realizar un tratamiento, que fantasías tiene al respecto, cual fue el estímulo que lo llevó a realizar la consulta; si realizó tratamientos anteriores, cual fue su curso y porqué finalizaron. Estos datos son clave para hacer un pronóstico de la nueva relación analítica, y para la actitud a desarrollar por el terapeuta;

4) los sentimientos contratransferenciales: es de suma importancia tenerlos en cuenta por la comprensión que aportan respecto de los conflictos del paciente, que no se plantean con palabras . Los mismos pueden ser:

a) de un alto grado de interés, tanto, como para colocarse afectivamente de lado de la persona al punto de sentir deseos de defenderla de los supuestos enemigos que la dañan y contar con la exactitud del relato, como si se tratara de una víctima constante. Esto corresponde a la seducción histérica operando sobre el terapeuta. Es independiente del sexo del consultante;

b) de un relato denso, que produce dificultad en la concentración para seguir las vicisitudes de la narración y despierta algo similar al aburrimiento o sueño. Este fenómeno corresponde al discurso del individuo obsesivo que abunda en detalles en un intento de anular-distraer del verdadero conflicto que le provoca sufrimiento;

c) la mezcla de interés junto con episodios de fuga, por ej escuchar atentamente lo que relata la persona, que produce un sentimiento conmovedor; y percibirse al mismo pensando en otra cosa de orden privado. Seguro que estamos ante un fóbico y el efecto de huída que se experimenta en la entrevista;

d) miedo-rechazo en la mujer; fastidio-enojo-rechazo en el varón; sensación de incredulidad en ambos, que se superpone al relato angustiante de la persona. Es altamente probable que estemos ante una forma de perversión encubierta. Hay que hacer una verificación diagnóstica para determinar la conducta terapéutica a seguir, porque en el primer tiempo de un tratamiento se mantendrán inconscientes, para irrumpir en el curso del mismo y su desarrollo será prolífico;

e) sensación de perplejidad, confusión, de angustia excesiva, dificultad para pensar adecuadamente: estamos ante una problemática psicótica. Es necesaria la verificación diagnóstica para hacer un plan de trabajo que abarcará la tarea terapéutica propia o la derivación a otro profesional.

En cada caso, al confirmar el trabajo terapéutico, se evalúa la forma de trabajo: cara a cara; uso del diván; tipo de lenguaje. En pacientes con dificultades de abstracción se comienza con un discurso coloquial y sencillo aunque se estén tratando temas muy difíciles, y se privilegia el empleo de confrontaciones. En un tiempo posterior se harán modificaciones.

El uso del diván es aconsejable en aquellas personas con buena aptitud a la analizabilidad; que posean tolerancia a la falta de visión de la persona del analista. La posición recostada junto con la presencia del analista detrás favorece la situación regresiva. Es de mucha utilidad en personas con problemáticas neuróticas, que acceden al trabajo 'como si'. No es aconsejable en personas con severa rigidez de personalidad, o en pacientes graves, porque se profundizará el cuadro.

*Email: cesio.sonia@gmail.com

 

BIBLIOGRAFIA CONSULTADA

"La dinámica de la transferencia" "Consejos al médico en el tratamiento psicoanalítico" "Recuerdo, repetición y elaboración" "Los caminos de la terapia analítica" - Obras Completas de Sigmund Freud - Ed Amorrortu -

"El psicoanálisis: teoría, clínica y técnica" - Angel Garma - Ed. Paidós.

"Teatros de la mente- Ilusión y verdad en el escenario psicoanalítico"- Joyce Mcdougall - Tecnipublicaciones, S.A.

"Psicoanálisis: objetivo, fundamento y técnica" - Nasim Yampey - Ed Kargieman -

"Estudios sobre técnica psicoanalítica" - Heinrich Racker - Ed Paidos -

"Diccionario de Psicoanálisis" - J. Laplanche y JB Pontalis - Ed Labor

 

VAMOS A LA SEGUNDA PARTE

 

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