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LA VIOLENCIA PSICOLÓGICA SOBRE LOS DOCENTES ES UNA MANERA DE EXPULSARLOS DEL MUNDO DEL TRABAJO” *

La Historia Vital del Trabajo

Entrevista a la Lic. Dulce Suaya**

Publicado el 16 de mayo de 2006

-¿Podrías nombrarnos algunos hitos que marcaron tu vida profesional?

Un momento de inflexión en mi carrera fue que, al graduarme, recibí una invitación de la profesora Sara Pain, una de las que más admiré, titular de Psicología Educacional. Ella se interesó mucho en mi monografía que trataba de una aplicación de la teoría de la ideología sobre los libros de lectura de escuela primaria, que tenía mucha trascendencia en aquel momento en el grupo de influencia del Di Tella, y construir la matriz ideológica de los libros de lectura. Esto no formaba parte del programa de la materia pero fue lo que me entusiasmó y lo hice; y Sara quedó interesada me nombró ayudante y abrió, dentro de la cátedra, un espacio de relación entre educación y comunicación. Esto fue para mí un momento de enorme satisfacción, pues yo entré en el 63 en la Facultad y hasta ahora no salí.

-Tuviste quien te escuchara de muy joven...

Una escucha privilegiada. A partir de ahí formamos un equipo y muchos integrantes fueron formados por profesores en Psicoanalítica, como la profesora Beatriz Grego e Irene Friedenthal, que sigue siendo profesora. La cátedra de Psicología Educacional me invita a concursar, gano el concurso y quedo en Psicoanalítica.

-¿Cómo llegaste al Hospital Borda y qué tareas desempeñas?

Realicé un periplo por diferentes efectores de salud mental, centros de salud, etc., pero hace 20 años que estoy en el Hospital Borda. Allí gané por concurso el servicio de Psicología Aplicada y Orientación Profesional. Al estar allí, circulando y no quedándome quieta, me entero que se estaba realizando una renovación de estadísticas pues necesitaban el mobiliario. Así, se sacaron 22.000 historias clínicas en bolsas de residuos que iban a ser quemadas. Entonces, voy con un equipo de 10 jóvenes de diferentes disciplinas, entusiasmados con la idea de analizarlos, los recogimos y tardamos 2 años en analizarlos. Yo coordiné y soy la Directora de ese espacio y del Museo del Hospital, presenté un proyecto al director (está en evaluación) que es el Centro de Atención Psicosocial de Salud Mental del Trabajador. Esos tres espacios instancias se denominan CUSMECO (Centro Universitario de Salud Mental Colectiva)

-Muy interesante

Sí, muy interesante, pero está en stand by, pues faltan recursos...

-Volviendo al tema de las historias clínicas ¿pudieron trabajar con ellas?

Nosotros recuperamos los documentos, las historias clínicas, que son patrimonio histórico. No hay antecedentes de tener un archivo de un período de la práctica en salud mental; que no se agota en la profesión de psicólogo, tenés enfermeros, la parte judicial que genera conocimiento de la concepción criminal de la época, todo un movimiento socioeconómico a través de los desarraigos y cómo estos afectan a la salud mental de la población. Por ejemplo, hay gran cantidad de inmigrantes que ingresan al Hospital, el movimiento de cambio en el nivel laboral, los oficios. En esa época se analizaba la situación social, entonces preguntaban por trabajo, familia, lugar de origen, había una exploración intensa del sujeto en su vida cotidiana. No había un dominio de la psicopatología que va velando la vida del sujeto, la vida general;  y centrándolo en los síntomas propios del cuadro que orientan al profesional en la búsqueda de diagnóstico.

-¿Hoy en día, qué carácter particular cobra el Servicio de Orientación teniendo en cuenta las modificaciones del mercado de trabajo?

A mí me interesa comentar en qué punto nos encontramos hoy en Orientación. Estamos indagando algunas cuestiones porque no podemos ignorar que hubo modificaciones en el mercado de trabajo. Por ejemplo, hoy un cirujano que tiene que hacer laparoscopía sin computación, no es cirujano. Hay un atravesamiento de la tecnología en la ciencia que hace que se deba indagar más en las habilidades y destrezas de los orientandos (personas que demandan el servicio). No podemos decir que el orientando de hoy esté dubitativo en cuanto a elegir una carrera u otra, ni se agota en la incertidumbre. No es que no tenga certeza y venga al servicio a ratificar que algún otro, en este lugar de mandato, le señale que su vocación está orientada hacia algún lugar determinado, sino que lo que nosotros tratamos es de explorar es qué joven es el joven que demanda hoy.

-¿Cuál sería el joven que demanda hoy orientación en tu servicio?

La pregunta que nos hacemos es qué demandan los jóvenes que demandan orientación, qué perfil poseen. Una de las ideas fuertes que tenemos es el problema de cómo construir anticipadamente ese futuro.

-¿Pudieron tener alguna respuesta en una sociedad que garantiza futuro laboral y profesional, entre otros futuros, a pocos jóvenes?

No fuimos al momento conclusivo, sí construimos una pequeña encuesta para relevar algunas cuestiones. Se dan algunas paradojas, por ejemplo: sabemos que algunas familias no responden a la concepción de la familia nuclear, algunas continúan siéndolo y otras no, pero uno sigue pensando en la familia y la orientación se maneja con muchos mandatos, imperativos, deseos, sueños, por supuesto de sueños de integrantes de su familia y que tienen un impacto en la subjetividad del orientando. Un sueño para aceptarlo o para impugnarlo pero que está presente en la configuración, en la constitución del sujeto deseante, se nos aparece y toma cierta visibilidad. Aquellos casos en que la elección está pautada, atravesada por un amigo; uno pregunta sobre competencias y en un primer momento emotivo contestan: “bueno, mi amigo también” 

-“Bueno, mi amigo también” ¿hace referencia a un par?

Un par exactamente, no hay biografía de diferencia en ese joven que viene de quinto año, momento de decidir quien va a ser él y no sólo qué carrera va a seguir. En la pequeña encuesta hemos preguntado sobre el grupo de convivencia del joven y hemos encontrado en las respuestas que su grupo de convivencia son familias mononucleares, monoparentales, desarticuladas, con vacíos del padre, casi padre muerto, en realidad ni siquiera es un padre muerto pues faltan todos los datos del padre.

-¿Un padre a nivel simbólico?

Exactamente, no hay referencia simbólica de ese padre, ni nombre, ni edad, ni profesión, ni trabajo. La idea era que la encuesta fuera educativa laboral, entonces tomamos instrucción, ocupación de grupo de convivencia, tratando de explorar el por qué del chico, ateniéndonos a nuestro sintagma disparador que es “no quiero ser una carga”, entonces qué se debe considerar una carga y qué hace el joven para no serlo.

-¿Encuentra alguna referencia histórica para esta configuración convivencial en la que se encuentra el joven hoy?

La historia de esta configuración tiene que ver con situaciones socioeconómicas pero también con situaciones de derecho, como lo es la independencia económica de la mujer.

-¿Llegaron a construir alguna alternativa instrumental que dé más justa cuenta del acontecer psíquico, educativo y laboral del joven de hoy?

El objetivo de aquellos que trabajamos con el sufrimiento psíquico y vemos los dramas con los que las personas llegan a hospital, es innovar en la práctica profesional para producir algún instrumento que nos permita dar alguna repuesta a ese drama y reduzca el dolor. No una solución, pues ésta seguramente esté en otro lado. Con este objetivo estamos comprometidos todo el equipo. También pretendemos lograr un desplazamiento subjetivo, pues el que demanda salud mental hoy está posicionado en un lugar de sumisión, desvalorización, de autoimagen degradada. El trabajador y el estudiante pierden la confianza de un saber socialmente productivo y ese es nuestro constructo teórico: la Historia Vital del Trabajo (HVT) es el instrumento que nos permite operar sobre una realidad hartamente conocida y sobre la realidad de quienes nos demandan orientación.

-¿Podría ejemplificar una Historia Vital de Trabajo específica del mundo educativo?

Tenemos casos de maestros, directivos en escuelas públicas, que estaban con licencias psiquiátricas en tareas pasivas, vulnerados por ese lugar que los incluye expulsándolos. Vistos como vagos con estigmas deteriorantes y degradantes por parte de sus compañeros, alumnos y directivos, vistos como locos y locas, y así designan a los que están en la escuela pero no en el aula. Este proceso los lleva a ser cadetes, pinches, hasta ocupar el lugar de limpieza, fueron maestros de gran trayectoria profesional y llegan a ocupar estos lugares.

Bajo ésta casuística, con cientos de maestras y maestros hemos implementado HTV. Allí rememoran y encuentran el valor de sus experiencias placenteras transmitidas para los otros y los coordinadores del grupo, van reconociéndose como sujetos de conocimiento socialmente productivo, como trabajadores, no hay trabajador que no sea sujeto de conocimiento socialmente productivo, el trabajo es eso, el trabajo es social; otra cosa es el empleo, el trabajo es lugar de intercambio, abre espacios de pertenencia, abre sistemas de lazos sociales, de compañerismo, espacios de pertenencia, por ejemplo el ferroviario legaba su trabajo en su hijo, hoy no hay legado solo hay empleo basura.

-¿Nos podrías dar ejemplos en tu trabajo con el dispositivo HVT en la población de jóvenes?

Sí, citaré a dos jóvenes haciendo orientación en forma grupal en nuestro servicio de orientación. En sus historias educativa y laboral van a buscar y encontrar un momento de satisfacción, los dos describieron un partido de fútbol jugado con sus compañeros, uno dice que estaba en un partido difícil y que iban a perder frente al otro equipo pero él logra hacer el gol que fue la felicidad de todo el equipo ¿qué hacemos con esto? Vemos cómo supo hacer el gol, con que estrategia lo pensó, como anticipó la jugada, si anticipó el vacío para ocupar el lugar, si midió la reacción de los otros. Al llegar al lugar del gol significó que atravesó todos los obstáculos que le quedaron en el camino, hasta lograr el objetivo que era el gol. Por las habilidades y por las estrategias que utilizó y planificó durante el partido de fútbol, podemos ver que era una persona orientada a situaciones de planificación y que puede elegir en equipo, el resultado fue el abrazo de sus compañeros ante el gol y no implicó la competencia la destrucción del otro.

El otro joven tenía que presentarse a una selección para ver si podía incorporarse a cierto club de fútbol, él se esfuerza entrena y gana, es seleccionado y no le interesa el lugar y lo deja...solo quería ponerse a prueba. Este momento recordado placenteramente por el joven, nos permite construir un espacio de orientación, su objetivo era ser reconocido pero no llega al final, es una persona que puede estar en una situación de proceso pero tendrá que entregar eso a otro, esto no es bueno ni malo, será competente para procesos pero en el final debe esperarlo alguien, puede producir situaciones muy bien elaboradas.

-El concepto de desexistencia que ustedes como equipo de salud manejan ¿comprendería la desesperanza de los jóvenes en relación al conocimiento y a su proyecto de vida?

“Yo no quiero ser una carga” debe ser metabolizada para que pueda sentir que aún puede necesitar protección, el deseo de conocimiento no es patrimonio de algunos, además es una vía de satisfacción necesaria para no obturarse y que no se reproduzca pobreza por bajas expectativas. Los jóvenes de situación precaria de vida, por ejemplo, creen que el secundario es lo máximo que pueden desear. Después del secundario, que es un nivel de adquisición que supera a su grupo social, se instala la desesperanza en relación a que el conocimiento permita una movilidad social. Los conduce a pensar para qué conocer más si no voy a salir de esa situación, a esto lo llamamos desexistencia, es una categoría analítica que incorporamos a la práctica profesional, pero no para amoldar al sujeto. Entonces, el joven a través de su trayectoria vital y en el recupero de la autoimagen como sujeto de saber socialmente productivo, va configurando un nuevo posicionamiento subjetivo que produce potenciales de resistencia, no como aguante, no es cuestión de aguantar. No es cuestión de saber que tiene derechos y condiciones, sino que puede reclamarlos de manera individual y colectiva, aún cuando se los quiten debe saber sus derechos, por ejemplo, cuando aparecen en los diarios avisos pidiendo buena presencia se trabaja con esto.

-¿Cómo se trabaja en esos aspectos?

Nos preguntamos qué es buena presencia para chicos morochitos y aparece la imagen del rubio y de ojos celestes impuesto por el discurso hegemónico y reproducido como lugar común, entonces un moreno con buena presencia no se presenta. Llegan a situaciones absurdas en las cuales los jóvenes están alquilando un traje para aparentar buena presencia, invierten dinero y están disfrazados. Quiero decir que es dramática la situación de la persona posicionada en el lugar del sometimiento al imperativo del discurso de la sociedad de mercado. Entonces trabajamos con el derecho a presentarse a cualquier trabajo que elijan cuestionando la invocada buena presencia, saber que tiene derecho y pretendemos que no se autoexcluya, el sistema excluye llevando al sujeto a que se autoexcluya, esto es lo que hay que romper. La buena presencia no es habilitante para acceder a un trabajo

-No es una incumbencia.

Claro, exacto, exacto, no es una incumbencia, sí existen las convenciones sociales pero puede un hippie tener buena presencia...

-El instrumento HVT con docentes, ¿qué aportó a su práctica profesional?

Los docentes, la mayoría mujeres, con las cuales trabajamos, han encontrado su saber socialmente productivo y pudieron resignificar su rol docente, el deseo de enseñar estuvo presente en todas, la desexistencia venía de lo insoportable de la situación de asedio moral. 

-¿Qué significa asedio moral?

La casuística era de denigración, incluso en el momento de la enfermedad, que no cayó del cielo sino que tuvo que ver con las condiciones de trabajo, donde la violencia de los alumnos se replicaba, se repetía en los compañeros y directivos, llegando al extremo que se transformaba en stress, en burnout (síndrome de desgaste profesional), en asedio, y que llevaba a las fobias y a no poder salir de sus casas, situaciones crueles, muy crueles.

-¿Podes hacer referencia a alguna de esas situaciones crueles que mencionás?

Lamentablemente nosotros terminamos estudiando efectos y no causas, estudiamos stress, burn out y no las causas. Y no estudiamos la causa del burn out que es el asedio moral en el mundo del trabajo, violencia psicológica en el mundo del trabajo...

-¿Por qué necesita esto el mundo del trabajo?

Porque la violencia psicológica es expulsiva, tiene una maquinaria expulsiva y el que no es productivo, entendiendo como productivo responder al nivel de producción que se pretende. Esto no está explicitado, sino que aquello a alcanzar es un ideal, ya que la sociedad empresarial, la sociedad de mercado, atravesó las instituciones de salud y de educación, la sociedad de control está presente en todo el sistema y el sistema educativo no escapa. Una forma de efectivizar la expulsión es el asedio moral en el mundo del trabajo, que lleva a la autoexclusión: los docentes renuncian.

-Reduciendo los costos de la indemnización...

Exactamente, esta es una estrategia operativa que funciona, el beneficio es total y el costo no es nada. Sí, en cambio, es costoso para el trabajador, porque lo lleva a una situación que le repercute en todo sentido: se vuelve una piltrafa, llega al extremo del suicidio, no puede soportar su vida hecha nada, la nuda-vida, cuando esto sucede llega el suicidio de los docentes. Al releer los textos veo que el asedio está presente de una manera total. Por ejemplo, uno de ellos relata este momento de insoportabilidad y de desexistencia, donde largó la toalla. Fue en el momento en el cual un alumno pone una caja con un moño como si fuera un regalo sobre el escritorio, el docente entra y la abre, encuentra en la caja un "sorete", así lo cuenta ella. Lógicamente los alumnos se largan a reír, el docente se va del aula y le comenta la situación a los directivos de la escuela. La directora le dice que ella no sabe trabajar con grupos, esa es la respuesta que le dan, en tanto los alumnos eligen como abanderado y mejor compañero al que puso la caja.

-¿Por qué los alumnos también son crueles y entran en la lógica de la expulsión?

El otro no es un semejante, la sociedad de mercado elige a consumidores, y el consumo es de objetos, por lo tanto el sujeto no existe, el valor es de objetos con lo cual no hay construcción de semejantes.

-Pensaba en la alternativa ¿con este desecho se puede reconstruir algo?

Sí, pensando cómo se volvió un desecho. Para poder prevenir en salud mental y trabajo es necesario poder quebrar los círculos viciosos donde el sistema te inserta en un lugar denigrado, y no salís solo. Hay que separar el proceso denigrante de quien lo recibe y esto es lo digno. La dignidad se recupera a través del orgullo, estos elementos se vivencian y retoman como propios pues siempre estuvieron en el sujeto, esto produce potencia y estrategias de resistencia y de lucha.

 

*Publicación Original: Mundo Docente La Revista de Osplad http://osplad.org.ar/mundodocente/mundodocente2006/principal.htm    

**Docente universitaria y Directora del Centro Universitario de Salud Mental Colectiva del Hospital Borda (CUSMECO), nos describe el panorama de los problemas de salud mental que afectan a los docentes y las dificultades en la elección vocacional de los jóvenes.

 

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